En ocasiones tomamos acertadas  con muy pocos datos y de forma casi instantánea… un curioso fenómeno al que llamamos intuición. Sin embargo, no es algo aislado, sino que forma parte de nuestra propia . El mecanismo de la intuición es un mecanismo poco valorado, atribuido muchas veces a la suerte y eso hace que no lo aprovechemos lo suficiente a la hora de tomar decisiones.

“Yo creo mucho en la suerte, y he descubierto que cuanto más trabajo más suerte tengo.” –Thomas Jefferson

¿Existe la inteligencia intuitiva?

Ante la avalancha de que recibimos, resulta complicado tomar decisiones para el . Además, el cerebro está programado para tomar decisiones rápidas más que para la meditación. Sin embargo, en ocasiones lo conseguimos. Para ello está  la inteligencia intuitiva.

Malcom Gladwell, periodista científico de The New Yorker, es un autor que a través de la mezcla de los últimos descubrimientos en neurociencia y en psicología se ha convertido en best seller. En su libro «Blink. Inteligencia Intuitiva. ¿Por qué sabemos la verdad en dos segundos?» nos explica cómo pensamos sin pensar y de dónde proceden las decisiones que parece que tomamos en dos segundos, pero que no son tan sencillas como parecen.

Todos podemos recordar a personas como un vendedor capaz de «leer» en sus clientes qué necesitan o a un técnico que encuentra el problema de una sola mirada… son pruebas de que existe la inteligencia intuitiva.

La inteligencia intuitiva es un mecanismo que utilizamos diariamente muchas veces para automatizar decisiones del día a día y es una habilidad que ha sido clave para la supervivencia de la especie humana. Todos tenemos inteligencia intuitiva, aunque existen frenos a la misma:

Los prejuicios.

El exceso de información.

La rigidez en el proceso de decisiones.

El estress.

Las decisiones intuitivas pueden ser tan acertadas como las analíticas, se toman con un número limitado de datos, pero la memoria y la experiencia pueden darnos la respuesta adecuada.

Memoria, inteligencia e intuición

Y esto me recuerda —cómo no— a José Antonio Marina y su trabajo sobre la inteligencia. Marina es un gran defensor de la inteligencia. En «objetivo generar talento» dice textualmente:

«Por ignorancia se ha devaluado la memoria a favor de otras facultades, por ejemplo, la creatividad, como si esta fuera una capacidad autónoma, que brotara por generación espontánea». Ortega dijo algo semejante «Para tener buena imaginación, hay que tener buena memoria».

Nada es casual. La intuición no surge de la nada. Por ello, no podemos descartar que es positivo utilizar la intuición más a menudo.

En «Inteligencia intuitiva», Gladwell explica que nuestro cerebro funciona muchas veces de forma distinta a lo que creemos. No se detiene a pensar cada acción que hacemos, sino que tiene una especie de mecanismo inconsciente para actuar sin consultarnos.

Ya comenté en un post anterior que repetimos, día tras día, la gran mayoría de nuestros pensamientos y también de nuestros actos. En resumen, vivimos en una especie de ‘día de la marmota’, sin ni siquiera ser conscientes de ello. Ello es así porque desarrollamos , acciones repetitivas que quedan muy arraigadas en nuestro cerebro.

“Los hábitos tienen un poder extraordinario y hacen que el cerebro actúe en ‘modo automático‘ y excluya todo lo demás, incluido el sentido común. Somos lo que hacemos repetidamente, la excelencia no es un acto, sino un hábito.”Aristóteles

La inteligencia intuitiva tiene sus motivos –que surgen de una base sólida y motivada-. Sin embargo, solemos desconfiar de ella, porque la intuición no explica el camino, sencillamente lo señala.

Es curioso constatar el origen de la intuición. Algo que surge de forma rápida y espontánea, resulta que tiene su origen en la memoria y la inteligencia. Y es que, simplemente “el cerebro sabe cosas que no sabemos… y hace cosas sin consultarnos”.

Sencillamente, ya ves que tiene poderosos motivos esa voz interior cuando te recuerda…«Te lo dije. Atentamente,la intuición».

Habrá que escucharla un poco más a menudo…


Fuente con Licencia CC4.0: INED21 – Inteligencia intuitiva por Marta Grañó.

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