El otro día escuché desde la ventana, en el parque de enfrente, a una niña que gritaba “¡¡no vale!! ¡estaba por mí!”, para a continuación romper a llorar desconsoladamente. Supongo que alguna contrincante acababa de arrebatarle a ese niño cuyo amor creía tener adjudicado. Salvando la gracia y la ternura que me despertó, lo cierto es que […]