En una familia es fundamental establecer una educación eficaz para adolescentes. El clima de tu hogar y la relación con tu hijo dependen de ello.

Para lograrlo, en este artículo te proponemos las bases de la disciplina inductiva. Conoce las estrategias para conseguir educar en casos de conflicto y reconducir situaciones de bloqueo en la familia.

Educación o pesadilla

Un día suena el teléfono y al otro lado de la línea tienes al centro de estudios de tu hija. Te comunican que ha dañado unas instalaciones y va a ser expulsada. En esos instantes tu cara coge todos los colores y tienes ganas “de colgarla”. El enfado en circunstancias así no resulta nada eficaz, ya que el chantaje emocional es nefasto como disciplina (- si haces esto, me enfado, o – si no haces esto me entristezco).

Aunque estar enfadada es lo normal, ello no implica que le muestres tu enfado. La mejor forma de afrontar tales situaciones y conservar la calma es optar por una reacción cognitiva.

Así, para no dejarte llevar por tus emociones puedes intentar encontrar una explicación de lo ocurrido. Puedes preguntarle a ella por lo sucedido con lo que entrenas el diálogo y la escucha activa. Y con ello, además, se optimiza el acercamiento a tu hija.

Si tu hija no quiere hablar, puedes repasar mentalmente lo acontecido los últimos días. Y si de repente te das cuenta de que desobedece normas que antes parecía aceptar y entender, ha llegado el momento de repasar los aspectos de la educación inductiva:

  1. Eres capaz de escuchar los razonamientos de tu hija
  2. Has establecido normas con el interés último de llevarlas a cabo
  3. Las normas son razonadas en tu hogar, repetidas, entendidas y aceptadas
  4. Te muestras abierta a cambiar una norma bien razonada
  5. No le niegas a tu hija su derecho a discutir una norma o sus razones
  6. Impones normas coherentes y asequibles de afrontar
  7. Usas tu autoridad en última instancia en vez de en primera

Si las anteriores cuestiones están bien atendidas, es muy probable que el problema sea que no se están aplicando los refuerzos y castigos adecuadamente. Es normal despistarse y que se te escape reforzar positivamente el cumplimiento de una norma (ordenar su cuarto).

Señalar que a pesar de que mostrar emociones como el enfado es ineficaz para extinguir conductas, el mostrar alegría o sorpresa refuerza que una conducta se repita en el futuro.

¿Para qué la adolescencia? Educación eficaz para adolescentes en la familia

La educación inductiva sólo es eficaz a partir de la preadolescencia o adolescencia. Con la llegada de esa etapa en que no reconoces a tu hija y es como si un demonio la hubiera poseído.

Además, cuando tu hija es pequeña carece de las herramientas necesarias para razonar las normas y tendrás que esperar a que alcance más desenvoltura y conocimientos.

Una característica de inmadurez es oponerse a las normas emitiendo respuestas emocionales como las pataletas. Pero si tu hija ha alcanzado un conocimiento básico de la moral y tiene una noción de justicia, entonces su educación habrá de coger el rumbo de la razón.

Dentro de la relación que tienes con tu hija, de las dos tú eres la adulta no ella. Así que eres tú la primera que ha de someterse a una disciplina para entrenarla y enseñarla.

Lo que has de tener presente es que tú eres “Autoridad” y la que más experiencia vital acumula. En cambio tu hija carece de tus mismas bases, por lo que tenderá a discutir las normas usando amenazas emocionales.

Muchas veces podrás observar que te doblegas a tales amenazas, ya que eres madre y quieres a tu hija. Pero el hecho de equivocarte en ciertas ocasiones, no tiene por qué ser la razón para que lo dejes de intentar. Establecer una educación eficaz para adolescentes pasa por tener en cuenta estos matices.


Bibliografía consultada para escribir “Educación eficaz para adolescentes: la disciplina inductiva”

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Fuente con Licencia CC4.0: Padres en la Nube – Educación eficaz para adolescentes: la disciplina inductiva por Patricia Largo Baraja.

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