¿Quién es capaz de diferenciar el impresionismo del cubismo? ¿Quién conoce las características del de Monet y las de Picasso? ¿Quién sabría decir qué es y qué no es arte? ¡Las palomas!.

Aunque parezca extraño, las son uno de los principales sujetos experimentales en Psicología, y su capacidad en aquellas habilidades que parecen sólo propias de los humanos es sorprendente.

Además, las palomas poseen una extraordinaria capacidad visual que las convierten en los mejores candidatos para los estudios que implican estímulos visuales. ¿Estarías dispuesto a competir con ellas en un debate sobre arte?

Hemos hablado ya de comportamiento animal, y de cómo muchas especies nos sorprenden mostrando conductas tan complejas como las humanas –por mucho que usemos, como contaba Helena Matute, expresiones como “cabeza de chorlito” para reírnos de la falta de de los demás.

Un claro ejemplo son algunas especies de aves que no se fían de sus congéneres, y cambian de lugar sus reservas de comida para el invierno si descubren que alguien les estaba espiando cuando las escondían. Casos como éste nos hacen preguntarnos qué otros comportamientos que habitualmente pensamos que “nos hacen humanos” no son tan específicos de nuestra especie.

Desde que somos muy pequeños nos entrenan en la habilidad para agrupar todo lo que nos rodea. Es decir, aprendemos a clasificar objetos, animales o personas en categorías que comparten características comunes. Las personas hacemos esto con mucha facilidad y casi automáticamente, y esto nos permite simplificar la realidad.

Por ejemplo, ante la categoría “animal”, podemos meter diversos elementos, como un elefante, una cotorra, una araña o una medusa. Todos ellos comparten una serie de elementos comunes (en este ejemplo, todos se alimentan, responden a su entorno y se reproducen, entre otras cosas).

Esto es lo que hace que una persona responda de la misma forma ante cualquier elemento de dicha categoría. No importa si señalamos a un exuberante y colorido loro o a un pequeño gorrión, cualquier niño o niña los identificará enseguida como pájaros. Esto nos indica que no hace falta que los ejemplares que conforman el concepto o categoría compartan todas las cualidades, simplemente contienen algunas de las características relevantes.

De hecho, a veces dos elementos de una misma categoría pueden ser muy diferentes, por lo que suelen aparecer subcategorías que nos ayudan a relacionar conceptos más próximos entre sí –aunque la araña y el elefante sean animales, cabe esperar que para un crío sea más fácil entender que la araña y el saltamontes son más similares que la araña y el elefante-.

En nuestro día a día nos manejamos constantemente con conceptos y categorías, desde el dinero que usamos para pagar, hasta la ropa que elegimos comprarnos en función de su similitud con el resto de nuestro armario. Pero, ¿qué hay del resto de animales? ¿También son capaces de establecer categorías?.

¿Y tú de quién eres? ¿Impresionismo o cubismo?

En 1995 tres psicólogos japoneses, WatanabeSakamoto y Wakita,  llevaron a cabo un en el que demostraron que las palomas podrían ser entrenadas a diferenciar entre cuadros de Monet y de Picasso.

Estos investigadores usaron 8 palomas para el entrenamiento, empleando fotografías y vídeos de las obras de Monet y Picasso. Las palomas se dividieron en dos grupos (4 palomas por grupo). Uno fue entrenado en Monet, por tanto, cuando la paloma picoteaba la tecla al ver una obra de Monet, obtenía una bolita de comida (reforzamiento positivo). Pero si picoteaba la tecla al ver una obra de Picasso, no obtenía comida (extinción).

El otro grupo fue entrenado con las obras de Picasso, por lo que si picoteaba la tecla al ver una obra de Picasso, obtenía una bolita de comida. Sin embargo, si lo hacía ante un cuadro de Monet, no recibiría nada.

Pero eso no es todo. Hay quien podría pensar que las palomas simplemente habían memorizado los cuadros que los científicos les habían enseñado. Sin embargo, tras el entrenamiento las palomas transfirieron el a nuevos cuadros que no habían formado parte del entrenamiento previo, pudiendo diferenciar si las nuevas pinturas formaban parte de un artista u otro.

Además, llegaron a categorizar a pinturas de Cézanne y de Renoir como del tipo de las de Monet (impresionista) y las de Braque y Matisse con las de Picasso (cubista).

Esta investigación se hizo tan popular que llegó a salir en diversos medios de comunicación, dando lugar al premio Ig Nobel . Los premios Ig Nobel son una parodia americana de los Premios Nobel. Se realizan a principios de octubre y se entregan a los diez grupos de científicos que consiguen hacer reír a la gente, a la vez que incitan a la reflexión.

palomas-picasso

De meras espectadoras, a críticas de arte

Más adelante, el mismo Watanabe presentó en 2010 otra investigación en la que las palomas eran capaces ya no sólo de identificar a los autores, sino que además actuaban como críticas de arte. Se presentaron cuadros considerados como “correctamente pintados” y otros como “mal pintados”.

Los cuadros fueron pintados por niños y eran clasificados como buenos o malos por una serie de profesores de pintura. Estos dos conjuntos de cuadros fueron presentados a las palomas, reforzando los “correctamente pintados” y sin reforzar los “mal pintados”. Consecuentemente, las palomas aprendieron a diferenciar las pinturas infantiles como buenas y como malas.

Posteriormente, transfirieron dicho aprendizaje a nuevas pinturas que no habían visto anteriormente y que no tenían nada que ver con las anteriores, pero que también los profesores habían clasificado como buenas o malas.

Además, se redujo el tamaño de las pinturas o se taparon partes de las pinturas, pero esto no impidió que la conducta conceptual se desarrollase correctamente, es decir, las palomas seguían acertando correctamente si la pintura era buena o mala a pesar de que se le ocultase alguna parte de dicha figura o a pesar de que se redujera su tamaño.

Sin embargo, cuando se expusieron las pinturas en escala de grises o se procesaron como mosaicos, ya las palomas comenzaron a fallar. Así pues, tanto el color como el hecho del tipo de línea, de curva o de rectas fueron las claves fundamentales para el aprendizaje, puesto que cuando se pixela y se transforma en un mosaico, las palomas perdían la capacidad de diferenciar si eran buenas o malas las pinturas.

Consideramos que todos los seres vivos aprendemos a comportarnos según las consecuencias de nuestras conductas. Puede que muchos piensen que es una locura creer que una paloma entiende de arte sólo por el hecho de que pueda clasificar obras de Monet y Picasso.

No obstante, el punto a resaltar es que la forma en que una persona aprende a diferenciar obras de arte a lo largo de su vida se rige bajo los mismos principios del aprendizaje que hicieron posible que estas 8 palomas se convirtiesen en críticas de arte.

Lógicamente, las palomas no aprenden a diferenciar entre estilos artísticos si no tienen un buen motivo para ello, como conseguir comida en el laboratorio de estos investigadores japoneses. Por tanto, no se puede decir que sean “unas artistas por naturaleza” o que comprendan lo que el arte es.

Sin embargo, experimentos tan originales como éste nos ayudan a descubrir qué factores influyen en los mecanismos básicos de aprendizaje. Y quizá más importante aún, nos ayuda a entender que no somos tan especiales como a veces creemos, sino que simplemente ocupamos un lugar más en la historia de la evolución que compartimos con las demás especies.


Para saber más…

Watanabe, S., Sakamoto, J. and Wakita, M. (1995). Pigeons’ discrimination of paintings by Monet and Picasso. Journal of Experimental Analysis of Behavior, 63, 165-174.

Watanabe S. (2010) Pigeons can discriminate between “good” and “bad” paintings by children. Animal Cognition, 13, 75-85.


Fuente con Licencia CC3.0Psicomemorias – Monet, Picasso y las palomas por Mercedes García Pérez-Luna.

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