Los diestros tienden a valorar positivamente la derecha y los zurdos la izquierda. En un estudio reciente se analizaron los gestos que acompañaban los discursos de los candidatos a presidente de EE.UU. John Kerry y George Bush (ambos diestros) en las elecciones de 2004, y de John McCain y Barack Obama (ambos zurdos) en las de 2008.

Los candidatos diestros usaron más la mano derecha cuando hablaban de cosas positivas y la mano izquierda para cosas negativas, en tanto que los zurdos hicieron lo contrario. Esto revela un vínculo hasta ahora desconocido entre la lateralidad manual, los gestos expresivos y la emoción.

Los diestros y los zurdos interactuamos con el mundo de formas distintas. Diferimos en el lado dominante, con el que realizamos tareas como comer, escribir o agarrar un objeto, de forma más fluida. Casasanto (2009) demostró que las personas tendemos a asociar nuestro lado dominante a una valencia emocional positiva y el lado no dominante a una valencia negativa.

Por ejemplo, en uno de sus experimentos se pidió a los participantes que situaran un animal bueno y un animal malo en dos cajas, una a la derecha y otra a la izquierda. Los diestros tendieron a situar el animal bueno en la derecha y el malo en la izquierda, mientras que los zurdos lo hicieron al revés.

Cuando se les pidió que asignaran características a unos dibujos de alienígenas que se encontraban a la derecha o a la izquierda del folio, la mayoría de los diestros asignaron características más positivas al alienígena situado a la derecha y los zurdos al de la izquierda.

En otro experimento, Casasanto y Chrysikou (2011) pidieron a un grupo de participantes diestros que colocaran fichas de dominó de pie en un tablero llevando un guante de esquí puesto en su mano derecha. Tras ello, tendieron a poner el animal bueno en el lado izquierdo.

Es decir, es posible invertir esta relación tras una tarea de corta duración que cambie la fluidez en la interacción con el ambiente. Esto demuestra que es la fluidez con la que interactuamos con nuestro lado dominante lo que hace que lo veamos como el lado positivo.

¿Ocurre esto en la vida cotidiana, fuera del laboratorio? Por ejemplo, ¿se muestran estas asociaciones en los gestos que realizamos al hablar? Las manos suelen acompañarnos cuando hablamos. La mayoría de los gestos que realizamos los hacemos de forma muy poco consciente.

Por ejemplo, al decir la frase “el optimismo es la fe que conduce al éxito”, ¿tenderá un diestro a usar su mano derecha más que la izquierda para gesticular?, ¿usará un zurdo más su mano izquierda? Por otro lado, la oración “el odio es un sentimiento malo para una persona” evoca sentimientos negativos. En este caso, ¿se invertirán esas preferencias?

Para investigar esta cuestión, Casasanto y Jasmin (2010) observaron los gestos que se realizaban durante discursos de políticos en debates finales de la campaña en las elecciones presidenciales de Estados Unidos. En 2004 los dos candidatos que participaron eran diestros: John Kerry, demócrata, y George Bush, republicano. En cambio, en las elecciones de 2008 ambos eran zurdos: John McCain, republicano, y Barack Obama, demócrata.

Para el estudio analizaron el habla y los gestos de cada uno de ellos durante los debates presidenciales (concretamente fueron 3012 oraciones habladas y 1747 gestos). Se valoraron de forma independiente, por un lado, la valencia (positiva, negativa o neutra) de cada una de las cláusulas habladas y, por otro, cuando había un gesto simultáneo a la cláusula, si éste se realizaba con la mano derecha o la izquierda.

Los jueces que llevaron a cabo la tarea de valorar las cláusulas escucharon el discurso sin imagen y los que llevaron a cabo la tarea de contar los gestos y anotar qué mano se usaba vieron la imagen sin audio.

Los resultados mostraron que los candidatos diferían en la asociación entre gestos y habla. En ambos candidatos diestros, los gestos de la mano derecha aparecían con mayor frecuencia en cláusulas de valencia positiva y los gestos de la mano izquierda en cláusulas de valencia negativa. En ambos candidatos zurdos se encontró el patrón opuesto.

Por tanto, basándonos en esta muestra, cabe decir que hay una mayor probabilidad de asociar los mensajes positivos con gestos de la mano dominante y los mensajes negativos con gestos de la mano no dominante, revelando un vínculo oculto entre la acción y la emoción.

Este estudio revela que la asociación entre el lado dominante y la valencia emocional va más allá del laboratorio y se manifiesta de forma inconsciente en los gestos. De este modo, los gestos pueden revelar nuestra valoración emocional sobre lo que estamos hablando.


Referencias

Casasanto, D. (2009). Embodiment of abstract concepts: Good and bad in right- and left-handers. Journal of Experimental Psychology: General, 138(3), 351–67.

Casasanto, D., & Chrysikou, E. G. (2011). When left is “right”: motor fluency shapes abstract concepts. Psychological Science, 22(4), 419–22.

Casasanto, D., & Jasmin, K. (2010). Good and bad in the hands of politicians: Spontaneous gestures during positive and negative speech. PloS ONE, 5(7), e11805.


Fuente con Licencia CC3.0: Ciencia Cognitiva – ¿Lo aprecias o lo odias? Tus gestos al hablar pueden delatarte por Miriam Sicre Márquez.

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