¿Puede, un sentimiento tan nocivo, nacer del amor?. Evidentemente, hay una tergiversación de la idea de lo que es el . Puede que el amor sea un sentimiento demasiado puro y elevado como para saber con certeza qué es y cómo se siente para una persona y sus limitaciones, pero sí puede saberse qué no es.

Podemos dar por seguro entonces que quien experimenta lo hace por ausencia de amor y no por presencia de él. Desbancar la clásica idea que se tiene de que los celos son un síntoma de que amamos o nos están amando es sumamente importante para reconocer que en realidad no conocemos al amor, y el impedimento es la falsa idea que tenemos de él.

Creer que amamos es lo que nos impide amar, saber que ignoramos lo que es amar realmente, abrirá las puertas a lo desconocido y a la posibilidad de experimentar un sentimiento tan sublime como puede ser el amar.

El resultado de crecer en ambientes desprovistos de amor, rodeados de personas que lo confunden con el mismo que les lleva a temer la pérdida causando que sus relaciones y enseñanzas se produzcan con ese “tono”, ha derivado en el hecho de que toda percepción y sentir que experimenta la persona, sea acompañado por la sombra del miedo alejándola del sentir puro y liberador del amor.

Hay quienes sostienen que el opuesto al amor no es el odio sino el miedo. Considerando que una persona que siente miedo está impedida de sentir amor, sino que por el contrario teme crónicamente y a partir de ese temor es que se relaciona con el .

El fenómeno de los celos fue hasta catalogado de natural e incluso, de biológico, fue justificado por diferentes teorías, pero éstos están lejos de ser naturales o al menos, no necesariamente son justificados por la naturaleza. Es como decir que somos violentos por naturaleza.

Los celos tienen una raíz profunda en cada uno y si la idea es la de ser felices, debe ser arrancada y la única forma de hacerlo es experimentar el amor por nosotros mismos y disolver la idea de que necesitamos ser amados para ser felices.

Hay una frase que reza: “No se puede dar lo que no se tiene”, ¿cuánto amor puede dar una persona que no se ama a sí misma?. La persona que no se ama demanda amor, y alguien que demanda, que necesita, paradójicamente, repele el amor.

A nadie le gusta estar en presencia de aquellos que reclaman y demandan amor. Los celos son una enfermedad y hay que verlos como tal. De nada sirve justificarlos, o peor, atesorarlos como algo que nos hace humanos sensibles.

De seguir disfrazando sentimientos nocivos de nobles la vida seguirá siendo empañada de sensaciones encontradas que nunca terminarán de volvernos plenos ni felices.

Sabemos que buscar llamar la atención de alguien haciéndole saber lo mucho que nos aprecian otros, o forzando nuestra ausencia (inexplicable) con la intención de que piensen en nosotros, no es algo digno de nuestro ser. Son algunos de los artilugios denigrantes y cuasi patéticos a los cuales recurrimos con el fin de provocar celos en otros para que nos “amen”.

Hay un trabajo por hacer en el interior, en la intimidad, y es volver a sentir que somos merecedores de nuestro aprecio y valoración. Abrazar nuestra presencia, sentir el y buscar insistentemente amar lo que somos en esos momentos de soledad, de quietud.

Sanar los celos, como casi cualquier enfermedad, demanda trabajo disciplinado y consistente, que no permita que se disemine fácilmente tomando dominio del sentir.

Un recurso que puede resultar beneficioso en el camino hacia el sentir amor sin un motivo específico (porque sí), es, tomar el hábito del auto-abrazo. Buscar rodear el cuerpo con los propios brazos y sentir. Se puede recurrir a la palabra sincera, “te amo”, “te siento”, “estoy vivo/a”, “gracias”, etc.

Nadie nos enseñó lo valiosos que somos para nosotros mismos. 

Debemos recordar que somos nuestra mejor y única compañía que estará con nosotros toda la estadía en la vida. Valoremos nuestra presencia de modo de poder compartirla pero desde un estado de abundancia, de plenitud.


Fuente con Licencia CC3.0: Con Suma Salud – Celos, ¿un síntoma de que estamos amando? por Con Suma Salud.

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