¿Quieres estudiar mejor? ¿Quieres mejorar tú productividad y poder hacer más cosas? Conoce el Efecto Zeigarnik. Pues es más sencillo de lo que piensas, simplemente, deja las cosas a medias, sigue leyendo y descubrirás por qué.

¿Por qué? Pues el origen de esta interesante y útil teoría psicológica del S.XX nos lleva a los brazos de Bluma Zeigárnik y al año 1927 en un café Austriaco.

Fue en ese café, donde Bluma Zeigarnik, una joven estudiante de lituana, había quedado con su profesor (Kurt Lewin). Y fue así, en la espera, como se percató de un detalle poco usual, que hasta entonces le había pasado desapercibido.

Observaba cómo los camareros del café eran capaces de recordar todas las peticiones de los clientes a medida que las anotaban en su cuaderno, sin olvidarse de ninguna de las comandas. Si bien el detalle curioso fue que los camareros tan pronto como el cliente pagaba la cuenta, ¡eran incapaces de recordar qué había pedido ese cliente!

Era como si la se desvanecía de su memoria con una simple transacción.

Zeigárnik comenzó a elaborar su teoría “On Finished and Unfinished Tasks“ (De tareas acabadas e inacabadas), donde elucubró que el motivo por el cual, los camareros eran capaces de recordar una ingente cantidad de pedidos de sus clientes, sin equivocarse en ninguno de ellos, y a su vez, olvidar por completo aquellos que ya habían sido finalizados, estaba en algo tan sencillo, como en dejar sin acabar una tarea, para obligar a nuestra memoria a estar pendiente de ella.

Así, realizó un sencillo test en su laboratorio. Bluma solicitó de los participantes, que realizaran cada una unas veinte tareas sencillas, como resolver puzzles o hacer un collar de cuentas (Zeigárnik, 1927). Con la salvedad de que a algunos de estos participantes fueron interrumpidos a la mitad del .

Cuando los que no fueron interrumpidos terminaron sus tareas, comenzó a interrogarles acerca de qué tareas habían ido realizando. Aquellos que habían sido interrumpidos, recordaron el doble de tareas que aquellos participantes a los que se les había permitido terminar sus tareas sin interrupción.

Esto es lo que hoy conocemos como Efecto Zeigárnik. Pero…

¿Cómo aprovecharse del efecto Zeigarnik para estudiar?

Puede que si has leído alguno de mis otros artículos sobre técnicas de estudio ya sepas por donde van los tiros. Y es que al estudiante a veces le ocurre que le gusta lo que estudia, no todo, pero si parte de ello, entonces ¿qué hacemos?.

Cuando estemos estudiando y lleguemos a ese punto donde aparezca nuestro Flow, nuestra cabeza te diga: sigue estudiando, lee esto que ésto me gusta. Ahí, es donde tienes que parar (sí, es cruel, pero práctico).

Y entonces coge otro tema, otra materia, y estudia otra cosa. Con esto conseguirás una cosa muy importante: La para retomar tu estudio.

¿Cómo aprovecharse del efecto Zeigarnik para mejorar nuestra productividad?

Sesenta años después de haber propuesto Bluma su teoría, Kenneth McGraw, quisieron realizar otro experimento de laboratorio sobre el efecto Zeigarnik (McGraw, 1928). En él, los participantes debían hacer un puzzle extremadamente complejo, con la característica de que antes de que ninguno de ellos hubiera podido terminarlo, se les interrumpió en la tarea y se dio por concluido el experimento, ¿resultado? El 90% de los participantes, una vez se encontraron en sus quehaceres diarios, se dedicaron a terminar el puzzle que no les habían dejado hacer.

Este recurso del efecto Zeigarnik, es usado hoy en día en películas y series de televisión, en lo que se conoce como el efecto Cliffhanger (Colgar de un acantilado) en el que el último capítulo de la temporada termina con un nivel de suspense (o shock) que hace que la audiencia se impaciente por conocer el resultado y esperar con ansias la continuación de la temporada.

Bien, vale, pero ¿cómo lo aplicamos al día a día? Por suerte para ti y para mi, es más sencillo de lo que pueda parecer.

La mejor manera de dejar de postergar las tareas importantes, es sencillamente comenzarlas.

¿Qué nos hace no comenzar las tareas?

Cuando tenemos una tarea en que aún no hemos comenzado, tenemos que vencer una fuerte resistencia que no nos permite meter las manos en la masa.

Y este bloqueo mental (como el de escribir, si) aparece por varios motivos; cuando pensamos que no podremos terminar; que la calidad de lo que hagamos nunca será suficiente; que la tarea es demasiado difícil para nosotros (¿Cómo me voy a poner a escribir artículos, si no soy periodista ni escritor? si pensara en mi incapacidad para escribir, o el tiempo/esfuerzo que supone, nunca lo haría).

Lógicamente a mayor dificultad en la tarea, más nos va a costar saltar esa zanja que nos cavamos delante.

Así, que siéntate, respira, y empieza, sin más. No pienses, sólo empieza.

Un truco más, regálate algo (ya he hablado en otros artículos de la importancia de premiarse), que en este caso va a ser, comenzar por una de tus tareas pendientes sencillas, que te guste hacer y que sea fácil de realizar (olvídate de las Big Rocks de momento – el próximo día hablaré de ellas-).

Déjate llevar por la espiral que marcará tu mente y continúa tu trabajo, hasta terminarlo, y cuando llegues a las tareas grandes, a esas Big Rocks, bueno, esas, las resolvemos el próximo día, to be continued…


Fuente con Licencia CC4.0Psicología Curiosa – ¿Qué es el Efecto Zeigarnik y cómo te afecta? por Chus Diez.

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