Todos conocemos parejas que “se llevan mal”. Los medios de comunicación y la literatura sociológica hablan del elevado número de separaciones. Muchas de estas parejas se separan porque “no se entienden”, “no se llevan bien” y -sin embargo- desearían tener una más satisfactoria.

Pues bien, esto se puede conseguir; usted puede aprender a entenderse y llevarse mejor con su pareja  si desea  hacerlo. Puede aprender a comportarse de un modo más adecuado y eficaz para tener una relación más satisfactoria.

El no es algo vago y abstracto que no sepamos cómo conseguir o recuperar una vez que se ha terminado. El amor es conducta. Una es feliz y “se siente enamorada” cuando ambos componentes de la misma se implican frecuentemente en conductas que les hace sentirse queridos y desear afectivamente la relación.

Esto no significa que cualquiera de ellos deba renunciar a su propia vida y dedicarla por completo al otro: por el contrario, la relación debe estar basada en el libre intercambio de conductas mutuamente gratificantes.

Son muchas las investigaciones que evidencian que el conflicto de una pareja (“llevarse mal”, “no entenderse”, “haber perdido el amor”…),  suele deberse a un déficit de ciertas habilidades para relacionarse el uno con el otro, y no a problemas individuales imposibles de cambiar (“somos así”, “él es un neurótico”…).  El cómo nos relacionamos es fruto de un  aprendizaje social  a lo largo de nuestra vida, y como tal podemos modificarlo.

En la convivencia marital, existen unas diferentes a la hora de afrontar una situación específica y es importante confrontar la visión que tiene cada persona sobre su forma de encarar situaciones problemáticas normales en una convivencia de pareja, con la que de él o ella tiene su cónyuge.

Analizaremos cuatro estrategias diferentes de afrontamiento: asertiva, agresiva, sumisa y agresivo-pasiva, ante situaciones conflictivas centradas en el ámbito marital.

1-ASERTIVA: expresión de los sentimientos, preferencias u opiniones personales de una manera directa, sin intentar forzar el acuerdo del otro nunca. Uno debe expresar asertivamente sentimientos positivos y negativos, considerando entre los primeros el afecto y entre los segundos el y la ira.

2-AGRESIVA: expresión de los sentimientos, preferencias u opiniones personales de una manera que incluye el uso explícito de amenazas y/o agresiones para forzar el acuerdo del otro.

3-SUMISIÓN: carencia de expresión directa y clara de los sentimientos, preferencias u opiniones personales, y sometimiento automático a las preferencias, poder o autoridad del otro.

4-AGRESIVO-PASIVA: carencia de expresión directa y clara de las preferencias, sentimientos u opiniones personales, mientras que, de forma indirecta se intenta coaccionar a la otra persona para que ceda. La forma de coaccionar serían, las malas caras, insinuaciones de enfado y malestar, la indiferencia, “LOS SILENCIOS”.

Intentemos ser asertivos en nuestras relaciones de pareja en el mayor número de ocasiones ya que de ello depende en gran medida nuestra estabilidad.

Intentemos escuchar y entender la opinión del otro, para así poder rebatir, si fuera necesario, sus argumentos.

Intentemos, ante todo, asumir nuestros errores para mejorar, sin que esto nunca dependa del otro.


Fuente con Licencia CC3.0: Psicólogo Gernika Mungia – Situaciones conflictivas en las parejas por Luis Rafael Ruiz.

Artículos relacionados