“Las creencias no son ni buenas ni malas, no son positivas ni negativas, las creencias son potenciadoras o limitantes en función de lo que nos permiten o nos impiden hacer.”

Hace unos cuantos años, en el primer mandato del anterior Presidente del Gobierno, viajaba mucho por España y siempre alucinaba con el momento “reparto de la prensa” en los aviones. Me llamaba poderosamente la atención la tensión que se generaba entre los pasajeros que pedían uno u otro periódico, y me sorprendía mucho que los tres periódicos “más leídos” hablaran del mismo país y transmitieran “su” verdad a sus lectores, desde luego que leyendo sus portadas no lo parecía, no podían contar la de manera más distinta.

Descubrir que la realidad no existe me ayudó a vivir estas incoherencias con más filosofía.

La realidad no existe, o mejor dicho, si existe pero no está a nuestro alcance, porque desde el momento que la observamos queda distorsionada por nuestros filtros mentales y por la forma en la que observamos el mundo.

Éste es uno de los principales retos de un proceso de coaching, conseguir que el cliente acepte que la forma en la que ve el mundo no deja de ser una más entre tantas, y que lo que le limita muchas veces no deja de ser una creencia que le acompaña desde hace muchos años, que cuando le resta un poco de autoridad o potencia otra, puede conseguir resultados inesperados.

Existe un proceso en el comportamiento humano que se repite en cada momento del día: observamos, interpretamos y reaccionamos. Y este proceso depende de los filtros que tenemos: los cinco sentidos, las creencias, la cultura, los valores, la familia, la educación, los amigos, la empresa, etcétera. 

Las creencias son básicamente juicios y evaluaciones sobre nosotros mismos, los demás y el mundo que nos rodea. Las creencias no son ni buenas ni malas, no son positivas ni negativas, las creencias son potenciadoras o limitantes en función de lo que nos permiten o nos impiden hacer.

Algunas creencias muy comunes

Quiero plantearos unas creencias e ideas irracionales* que todos compartimos en mayor o menor medida, y si no la compartimos es muy probable que conozcamos a alguien que sí la comparte. Os invito a pensar hasta qué punto estáis de acuerdo con ellas.

  1. El pasado tiene mucho que ver en la determinación del .
  2. Hay que ser indefectiblemente competente y casi perfecto en todo lo que se emprende.
  3. Cuando la gente desaprueba lo que haces, significa invariablemente que estás equivocado o que no eres bueno.
  4. No debería equivocarme nunca.
  5. Debería ser el amante, amigo, padre, profesor, estudiante y esposo perfecto.

Ahora bien, ¿qué impacto tienen en vuestra vida estas creencias? ¿Os conducen hacia el bienestar, felicidad o al contrario provocan malestar, estrés o sentimiento de desdicha? Insisto en que no son ni buenas ni malas por si solas sino que el poder que le damos a la creencia nos va a capacitar para realizar determinadas cosas o nos puede limitar para realizarlas.

Volvamos a ellas:

  1. El pasado tiene mucho que ver en la determinación del presente.

¿Qué impacto causa en mí esta creencia? Si el pasado tiene mucho que ver en la determinación del presente, ¿Qué determina mi futuro? ¿Qué poder tengo yo en la determinación de mi futuro? El pasado no lo cambia nadie, sin embargo si cambiamos la lectura que hacemos del pasado, podemos el presente y en consecuencia cambiar el futuro o al menos no resignarnos a esperar un futuro marcado por nuestro pasado.

  1. Hay que ser indefectiblemente competente y casi perfecto en todo lo que se emprende.

Hay quien opina de este modo y la creencia le lleva a ser mejor profesional, quien aspirando a la perfección encuentra una autosatisfacción en lo que hace. Otros, esta misma creencia puede suponer un sin vivir y les puede impedir disfrutar de los éxitos ya que nunca está lo suficientemente perfecto, o simplemente “no hacen” ya que no van a ser competentes y lo suficientemente buenos. La búsqueda de la perfección es para mucha gente una causa de frustración muy importante.

  1. Cuando la gente desaprueba lo que haces, significa invariablemente que estás equivocado o que no eres bueno.

¿A quién le están dando el poder sobre su las personas que piensan de este modo? ¿A quién le damos autoridad para valorar nuestra valía?

  1. No debería equivocarme nunca.

¿Qué sucede cuando nos equivocamos? ¿Qué hacemos para no equivocarnos nunca? ¿Qué dejamos de hacer para no equivocarnos nunca? ¿A qué no nos atrevemos por miedo a equivocarnos?

  1. Debería ser el amante, amigo, padre, profesor, estudiante y esposo perfecto.

¿Qué entiendo por perfecto? ¿Perfecto para quién? ¿Qué significa perfecto para mi amante, mi amigo, mis profesores, mis estudiantes y mi cónyuge? ¿Qué gano con ello? ¿Para qué quiero ser perfecto para los demás?

Hay muchas más creencias e ideas irracionales con las que a diario observamos el mundo y con las que a diario hacemos o dejamos de hacer, todas las creencias se retroalimentan por ellas mismas y se consolidan ya que al actuar en base a ellas, los resultados que conseguimos suelen ser los mismos o parecidos.

En muchas de las creencias existe una connotación de “absolutismo” que las refuerzan (la misma idea de perfección, el “nunca” o el “siempre”).

“Tanto si crees que puedes, como si crees que no puedes, estás en lo cierto.” Henry Ford 

Os invito a cambiar las creencias limitantes por creencias potenciadoras, y uno de los caminos a recorrer para conseguirlo es actuar de manera distinta, actuando de manera distinta se consiguen resultados distintos y conseguimos cambiar nuestros modelos mentales.

¡Ojo! No es fácil, nadie dijo que lo era, a menudo es incluso molesto, es lo que tiene salir de su .


Fuente con Licencia CC3.0: ElDiario.es – El poder de las creencias por Rafael López.

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