El beso, actualmente muestra de cariño, fue durante  mucho tiempo entendido como un simple gesto para cerrar acuerdos y contratos, mostrar respeto jerárquico o era mucho más restrictivo, por lo que algunos científicos piensan que es de carácter cultural.

Sin embargo no es una característica exclusiva del ser humano ya que los bonobos por ejemplo suelen besarse con frecuencia, por lo que otros piensan que ya en tribus muy antiguas (cromañones) se besaban siendo la presión cultural la que después hizo desaparecer en parte esta conducta.

Muchos etólogos y psicólogos se han preguntado el origen de este comportamiento, por lo que existen diversas teorías. Según explica el zoólogo y etólogo Desmond Morris en su libro El mono desnudo, podría deberse a una pauta relacionada con la alimentación de los bebés: las madres masticaban la comida para preparar una especie de papilla que luego le pasaban a sus hijos.

Esta pauta aparece en muchas especies, no solo en primates. En algunas especies animales como chimpancés o Agapornis la unión de labios o pico se usa como una forma de comunicación e identificación y como signo del orden social dentro de un grupo.

La teoría predominante sobre el origen del beso, es la función sexual y reproductiva de este. Según el psicólogo Gordon G. Gallup, en estudios realizados con la colaboración de estudiantes, ha comprobado que a través del beso se produce un intercambio de información química (olor y gusto), táctil y postural. De esta forma un beso podría activar funciones del cerebro muy básicas que están testando al otro individuo con fines reproductivos.

Con el beso, gracias a las numerosas terminaciones nerviosas que le dan  gran sensibilidad a los labios en primates, se consigue una estimulación nerviosa y como consecuencia la liberación en el torrente sanguíneo de oxitocina, dopamina y adrenalina con los efectos que éstas hormonas implican.

Está claro que el cuerpo experimenta una respuesta endocrina y nerviosa ante este comportamiento. Según sus estudios el varón deposita una pequeña cantidad de testosterona a través de la saliva en la boca de la hembra que hace que aumente la libido de ésta. Por su parte la hembra al besar está evaluando inconscientemente a través del olor a la pareja, algunas teorías que afirman que el beso es un acercamiento con este fin.

El ser humano como primate es una especie altamente social, por lo que además del beso romántico, el beso se utiliza como gesto de agradecimiento, saludo, cercanía, o incluso puede ser sustituido por otros gestos como abrazos, rozar narices, etc. Por ello, además de la base química y hormonal, el origen del beso probablemente tenga una fuerte influencia social relacionada con las relaciones intragrupales y de afiliación.


Fuente con Licencia CC3.0: Drosophila – ¿Por qué nos besamos? por Sara Pinto Morales.