Todo el mundo conoce el famoso experimento de condicionamiento clásico del perro de Pavlov, que explica de forma básica como se puede condicionar una conducta a un estímulo inicialmente neutro. 

Watson y Reyner en 1920 realizaron un experimento no tan conocido pero de una gran importancia, ya que fue el primer modelo que explica la emoción humana como resultado de un condicionamiento clásico. El experimento se realizó con un niño de once meses conocido como “el pequeño Alberto”.

Alberto jugaba con una rata blanca y no mostraba conducta alguna de temor hacia el animal, tratándose así la rata de un estímulo neutro que no produce ningún tipo de respuesta. Por otro lado si el pequeño escuchaba un ruido fuerte, lloraba y se alejaba en dirección contraria, por lo que este ruido sería un estímulo incondicionado, natural del bebé, que producía miedo o aversión.

Durante el experimento, cada vez que Alberto se acercaba a la rata blanca hacían sonar un ruido fuerte, uniendo así el estímulo incondicionado al neutro. Tras 7 repeticiones, Alberto había adquirido un temor condicionado a la rata blanca, un miedo aprendido, que se extendió de forma autónoma (sin que los científicos influyeran en ello) a objetos o animales de piel blanca, produciéndose siempre la respuesta condicionada de miedo o aversión.

Este aprendizaje del miedo es posible en humanos mediante aprendizaje vicario, es decir, por observación de otro. Además es posible incluso por instrucción verbal. 

En estudios sobre los tipos de aprendizaje del miedo se han hecho informes retrospectivos en los que se pregunta a los participantes si recuerdan cómo, cuándo o a qué atribuyen sus miedos y fobias, como resultado se obtiene que la mayoría de las fobias han sido aprendidas por experiencia traumática tal y como explica el modelo de Watson y Rayner.

Este modelo se corresponde y es la base de la corriente conductista que pretende explicar la emoción, sin embargo, no siempre pudo ser replicado y hay algunos factores que no tiene en cuenta.

Cada vez más los nuevos modelos para explicar las emociones conceden más importancia a los factores centrales (pensamiento, memoria…) de forma que las emociones están controladas centralmente. En cualquier caso, el modelo conductista ha servido como base empírica para el desarrollo posterior de técnicas de eliminación de fobias, ansiedad y miedos en psicología.


Fuente con Licencia CC3.0: Drosophila – El miedo aprendido por Sara Pinto Morales.

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