He deseado este embarazo con todas mis fuerzas, debería sentirme alegre y feliz. Sin embargo me encuentro triste, decaída, aterrada sin dejar de pensar en lo que se me viene encima. A veces despierto por la noche, asustada, sin poder volver a dormirme. He perdido el apetito. Me encierro en casa sin ganas de salir.

Hay días que estoy sin energía, con un cansancio raro, agotador. A punto de gritar socorro. Lo peor de todo es que soy incapaz de contarlo. No puedo decírselo a mi marido, que flota en una nube; ni a mi madre, que no cesa de cuidarme, ni a la matrona; que insiste en que asista a sus clases, ni a mis amigas que solo hablan de lo feliz que debo estar, a nadie. Me verían como un bicho raro. Qué vergüenza. De verdad, no lo entiendo. ¿Qué me pasa?


Guardé este testimonio que encontré en internet haciendo una búsqueda para preparar unas clases. Llamó mi atención porque era la primera vez que escuchaba a una embarazada hablar de sus emociones y sentimientos con tanta sinceridad. Hoy vuelvo a él para hablarte de ello. Hablarte de esa especie de tristeza pasajera, abatimiento o depresión subclínica que puedes experimentar en el embarazo.

Y es que el temor y la incertidumbre ante la llegada del bebé, inunda los días con un color entre gris y rosa que nos hace vulnerables. Hace años se pensaba que las hormonas de la gestación protegían a la madre de las alteraciones de ánimo, como cuadros depresivos y ansiedad. Hoy en día, se cree que estas hormonas alteran la química cerebral propiciando esas emociones tan incómodas y desconcertantes que puedes sentir.

La investigación sugiere que muchos de los trastornos depresivos prenatales son el resultado de la amplificación de los síntomas físicos propios del embarazo. Es importante diferenciar cuadros pasajeros de tristeza o melancolía de otros cuadros que revisten mayor gravedad. Un 33 por ciento de las mujeres experimentan depresión clínica o un trastorno de ansiedad en algún momento de la gestación.

Un proverbio chino dice: “No puedes evitar que los pájaros de la tristeza vuelen sobre tu cabeza, pero si puedes evitar que aniden en tu cabellera”

Se sabe que el estado emocional de la mujer varía en función del periodo de gestación. Aparecen más altibajos emocionales al principio y al final de la misma. La mayoría de veces remite espontáneamente en el 3º trimestre, cuando aceptas tu situación y tus respuestas son más adaptativas.

Todos lo sabemos, el mito de que la mujer embarazada debe ser muy feliz es casi viral. Cierto. Y revelar sentimientos de tristeza puede llegar a ser muy duro. Sin embargo necesitamos hablar, necesitas expresarte y contar lo que piensas. Recuerda que tú y solo tú eres la que eliges qué pensamientos entran en tu cabeza, en tu conciencia.

¿Qué puedes hacer?

  • Ser honesta contigo misma y aceptar esos sentimientos, esas incomodas emociones como quien acepta las tormentas, el mal tiempo que viene y va.
  • Contar con un sistema de apoyo social fuerte. La mayoría de madres han pasado y sienten lo mismo que tú, sólo que lo han silenciado. Busca amigas, compañeras de trabajo, tu pareja, tu familia y cuenta con ellos. Utiliza el método llamado terapia de conversación.
  • Fototerapia. Salir a la calle. La terapia de luz es una de las alternativas que eficazmente se emplean para cuadros melancólicos o pseudo depresivos, según un ensayo publicado en la American Journal of Psychiatry.
  • Actuar de forma proactiva. Traza un plan para contar con personas a las que puedas llamar cuando te sientas en esos días bajos.
  • Tomate las cosas con calma, relativiza las preocupaciones y vive el presente.
  • Rodéate de gente positiva, gente que te haga reír y te muestre el lado bello de la vida.
  • Pasea, camina, baila, canta. Haz actividades divertidas, busca grupo de iguales.
  • Si te sientes desbordada, acude a psicoterapia. Hay tres tipos principales que han demostrado ser útiles; terapia cognitivo-conductual, psicodinámica y terapia interpersonal.

Lo esencial es pedir ayudar y dejarte cuidar. Evitar que un cuadro de adaptación psico emocional a tu nuevo rol se convierta en un cuadro depresivo. Sabemos que hay correlación entre la depresión antenatal y la incidencia de partos prematuros, cesáreas, preclamsia y depresión posparto.

Lo más seguro es que tus vaivenes emocionales no revistan gravedad. Si tienes alguna duda, aquí te dejo una relación de señales que si las experimentas de forma continuada durante dos o más semanas, es aconsejable que pidas ayuda a un profesional.

• Tristeza y llanto continuo
• Temores, culpa y ansiedad
• Insomnio
• Irritabilidad
• Ataques de pánico
• Falta de apetito
• Deseo de dormir y no salir de la casa

Relájate y disfruta este tiempo único. Deja que los pájaros de la tristeza solo sobrevuelen tu cabeza y se marchen. De esta forma evitarás despertarte con esa coletilla que popularizó la novela de Francoise Sagan, Buenos días tristeza.


Fuente con Licencia CC4.0: MaterLiter – Depresión y desánimo en el embarazo. Buenos días tristeza por Pepa J. Calero.

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Depresión y desánimo en el embarazo. Buenos días tristeza
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