Cuando hablamos de influir en el comportamiento, una de las herramientas más potentes es el modelado. Encontrar un adecuado modelo de conducta para un adolescente o serlo nosotros mismos es uno de los métodos más eficaces para lograr que modifique sus hábitos.

En este artículo hablaremos sobre la importancia del modelado y cómo conseguir el cambio de tu hijo a través de la imitación de otras personas o de ti mismo.

Desde la Psicología se ha estudiado tradicionalmente la imitación. Los seres humanos somos seres sociales y la naturaleza nos ha dotado de una capacidad innata para aprender de otros repitiendo sus comportamientos.

Esta es una forma fabulosa para mantener la cultura a nivel de sociedad, pero también lo es para lograr un cambio específico de comportamiento en aquellas personas que lo necesitan.

La idea básica de esta técnica es sencilla. Tu hijo puede cambiar su comportamiento observando a otras personas realizarlo y evaluando las consecuencias que tiene para ellas.

Imagina dos posibles escenarios:

  • Aprender o incrementar un comportamiento ante un modelo que obtiene premios: piensa en un niño pequeño que ve a otro obtener lo que quiere de los adultos cuando llora o berrea.
    Recuerdo la historia de un amigo que con 3 años reconocía ser el matón de clase. Tenía una voz tan inusualmente potente para su edad que al llorar asustaba al resto de compañeros. Sólo para que se callara la profesora le daba cualquier capricho que tuviera.
    Hoy en día, mi amigo reconoce haber usado esta habilidad para lucrarse. Tristemente otros niños de aquella misma clase aprendieron de él sus artimañas, repartiendo no pocos dolores de cabeza entre sus familias. En este ejemplo la clave es que mi amigo era recompensado públicamente por sus gritos.
  • Disminuir o eliminar una conducta ante un modelo castigado: el refrán “cuando las barbas de tu vecino veas cortar pon las tuyas a remojar” tiene mucho sentido en este caso. Como animales inteligentes huimos de situaciones en las que vemos a otros meterse en problemas.
    Imagina que tu hijo contempla cómo sus compañeros se ríen en el colegio de un chico con gafas. Es muy probable que si un día él mismo las necesita se resista a usarlas o te pida llevar lentillas para evitar ser discriminado.

En ambos ejemplos existe un modelo que obtiene unas consecuencias de su grupo social por sus conductas. Las personas que rodean a ese modelo aprenden de esas consecuencias y tratan de repetir o evitar sus comportamientos dependiendo de si son premiados o castigados.

Características de un modelo efectivo

Como seres humanos tenemos la capacidad de imitar modelos desde nuestro nacimiento. Esta habilidad se ha relacionado con las capacidades cooperativas, con la socialización y con la empatía.

Nuestro cerebro contiene una serie de neuronas espejo que están muy relacionadas con esta habilidad. Gracias a ellas podemos aprender de los comportamientos de otras personas con sólo observarlos.

Curiosamente esta habilidad de aprender a través de la imitación y las neuronas espejo también se ha encontrado en otros animales como los primates y algunas aves. Por lo tanto no es una capacidad exclusivamente humana.

Las investigaciones sobre el tipo de modelo de conducta para un adolescente han encontrado algunas características comunes:

  • Se imita más a personas consideradas competentes y con prestigio o estatus social.
  • Aquellas personas similares en edad, sexo y etnia serán consideradas como un modelo a imitar con mayor probabilidad. En este punto los niños y adolescentes son una excepción, puesto que tienden a imitar modelos adultos también.
  • Se tiende a emular a aquellos modelos que obtienen consecuencias positivas por sus conductas observadas. Mi amigo era imitado por sus compañeros porque gritando obtenía invariablemente un premio.

La televisión como modelo de conducta para un adolescente

Una de las curiosidades que se ha encontrado en las investigaciones sobre imitación es que el modelado puede producirse a partir de una persona presente o ser simbólico, sin que exista una referencia real.

Es decir que el aprendizaje e imitación de comportamientos se puede producir viendo un vídeo o escuchando una grabación sonora. Este es un fenómeno muy habitual que en nuestra sociedad pasa continuamente, también en el mundo adulto.

Podemos incluso afirmar que la televisión es el principal modelo de comportamiento de nuestra sociedad. Películas y publicidad son dos grandes escuelas de conducta para nosotros y día a día crean tendencia en nuestra cultura.

La televisión puede llegar a convertirse en modelo de conducta para un adolescente. Piensa simplemente en cómo la Unión Europea se enfrentó al poder de las grandes tabaqueras para prohibir la publicidad de tabaco en prensa, radio e Internet a partir de 2005.

Modelado en familia, tus herramientas como padre

Es complicado saber qué modelos escogerá tu hijo para imitar durante su adolescencia. Pero puedes tratar de convertirte tú mismo en un modelo. Para ello te proponemos las siguientes estrategias que como padre puedes utilizar para conseguirlo.

  • Utiliza más de un modelo siempre que sea posible: los estudios demuestran que es mucho más efectivo si el comportamiento se produce en varias personas. Imagínate que educas a tu hijo para que no fume y tú eres un modelo para él porque no lo haces. La imitación será mucho más eficaz si tampoco tu pareja ni sus profesores del colegio fuman.
    Esto es efectivo porque hará más creíble para tu hijo lo que observa. Es decir a mayor número de modelos que cumplen la conducta mayor probabilidad de imitación.
  • Plantea conductas para imitar que no sobrepasen la capacidad de tu hijo: parece obvio pero piensa si en ocasiones has esperado que tu hijo imite comportamientos tuyos que él quizá ni entienda o no sea capaz de repetir. Lo ideal es que el modelo de conducta para un adolescente de este tipo de comportamientos complejos empiece con actos sencillos y se vaya haciendo gradualmente más complicado.
    Un ejemplo típico para este punto sería el que tu hijo sea capaz de hacer la compra de forma independiente. Aunque ahora tú no lo veas este comportamiento incluye muchos repertorios de habilidades diferentes que puedes dividir e ir modelando poco a poco. Localizar los productos, calcular el preio, interactuar con los trabajadores del supermercado…
  • Percepción de las consecuencias de las conductas: será mucho más efectivo que tu hijo vea cómo un amigo suyo que ha faltado al respeto a un profesor cumple su castigo. Si esto ocurre podrá anticipar las consecuencias de repetir ese tipo de comportamientos y será más fácil que no los repita.
  • Premia los éxitos: si tu hijo consigue replicar la conducta que quieres que imite, prémiale por ello. Será la mejor forma de acelerar el proceso de imitación y así entenderá de forma directa que va por el buen camino y que tiene tu aprobación.

Bibliografía


Fuente con Licencia CC4.0: Padres en la Nube – Ser un modelo de conducta para un adolescente por Félix Martínez.

Fecha
Item
Ser un modelo de conducta para un adolescente
Rating
51star1star1star1star1star

Artículos relacionados