Descubrir que otras formas de relacionarnos, tanto en el amor como en el sexo, no solo son posibles sino que son el día a día de muchas personas en este mismo momento nos ayuda a deconstruir los significados presentes en nuestra cultura.

Otros mundos están en nuestro mundo. En el momento en el que vamos más allá de los límites que nos impone aquello a lo que estamos acostumbrados, cuando conseguimos darnos cuenta de todo lo que hay por explorar si superamos lo que consideramos “normal”, es entonces cuando es posible sentir que la gama de realidades alcanzables viene a ser prácticamente infinita.

¿Te imaginas cómo sería crecer en una cultura en la que las relaciones de pareja no tienen por qué excluir a otras personas?, ¿cómo sería una sociedad en las que las mujeres tuvieran el papel de “cabeza de familia”? Esta forma de vida es real para los mosuo, una etnia china que habita en los alrededores del Lago Lugo y en zonas montañosas próximas.

Se considera una de las últimas sociedades matriarcales que han sobrevivido hasta la actualidad aunque, a pesar del importante papel que juegan las mujeres en esta cultura, lo cierto es que los puestos de responsabilidad política están ocupados por hombres.

Los mosuo practican la “unión libre”

Lo más llamativo de los mosuo es su forma de establecer las relaciones de pareja, allí denominadas lo que se ha venido a traducir como “unión libre” o “walking marriage” en inglés. Cuando un/a mosuo alcanza entorno a los 13 años de edad, lleva a cabo un rito de paso a la edad adulta después del cual a las chicas se les permite llevar falda y a los chicos pantalones.

Además, tras este rito, las muchachas pueden invitar a los chicos a que pasen la noche con ellas en casa, puesto que alcanzar la edad adulta supone el privilegio de tener un dormitorio propio. Son estas visitas nocturnas las que caracterizan la unión libre, los hombres van a pasar la noche a casa de las mujeres y se marchan temprano con el amanecer.

No contraen matrimonio y, cuando tengan hijos, se considerará que el niño o niña es de la madre y vivirá en la casa de ella. Estas parejas no tienen el objetivo de marcharse a vivir juntos y crear su propia familia, sino que el hogar de cada uno de ellos seguirá siendo el de su respectiva familia materna.

¿Significa esto que los padres no tienen ninguna responsabilidad? Pues lo cierto es que, aunque los padres mosuo no ejercen como tal para sus hijos biológicos, sí que se encargan de los niños de su familia, como pueden ser los sobrinos, para los que desempeñan un papel muy similar al que en occidente entendemos como padre.

Además, las uniones libres tienen la peculiaridad de que ambas partes de la pareja pueden tener relaciones con otras personas, y esto es algo que sucede frecuentemente. No entienden que esta permisividad tenga que ver con el libertinaje, sino con el amor.

Cuando el cariño se acaba, la pareja se rompe y ello no implica ninguna fractura familiar (en caso de haber hijos, para el niño no hay ningún cambio puesto que su familia sigue siendo la misma, la de la madre) ni dificultad alguna para encontrar una nueva pareja.

Una cultura en peligro

Hoy en día esta forma de vivir está en riesgo, principalmente por el turismo y la influencia de la cultura china mayoritaria. No es la primera vez que la desaparición de las uniones libres ha estado cerca, ya que durante la revolución comunista en China se obligó a los mosuo a contraer matrimonio y a establecer relaciones monógamas.

Actualmente, se advierte de que desde las agencias de viajes se venden interesadamente los alrededores del Lago Lugo como un destino sexual en el que los turistas pueden hacer realidad sus fantasías. En el documental Tierra de Mujeres, muy recomendable si queréis saber más sobre la cultura mosuo, es posible escuchar a algunas mujeres del clan afirmando que a menudo los turistas las toman por prostitutas y tratan de aprovecharse de ellas.

Esto se explica en gran parte porque, para la cultura china mayoritaria, las mosuo son consideradas pervertidas por tener relaciones sexuales con varios hombres.

También es cierto que, con el turismo, se ha desarrollado una zona de locales de prostitución que forman una especie de “barrio rojo”. Algunas mosuo pertenecientes a familias muy pobres mantienen relaciones sexuales a cambio de dinero, aunque generalmente no se autodenominan prostitutas.

Pero en estos locales también trabajan muchas chicas que no son mosuo, sin embargo se hacen pasar por ellas para cumplir las expectativas de los clientes que visitan los prostíbulos de la zona buscando algo más exótico.

No dejemos que la experiencia de los mosuo quede en la simple anécdota. Descubrir que otras formas de relacionarnos, tanto en el amor como en el sexo, no solo son posibles sino que son el día a día de muchas personas en este mismo momento nos ayuda a deconstruir los significados presentes en nuestra cultura y que habitualmente no cuestionamos.

Derribar estos muros nos hace un poquito más libres. Ahora te toca a ti responder a la pregunta: ¿qué pautas te gustaría que guiaran tus relaciones?


Fuente con Licencia CC4.0: Malicieux Magazine – Formas de relacionarnos en pareja: la realidad de los mosuo por Irene Adarve.

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Formas de relacionarnos en pareja: la realidad de los mosuo
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