No es un mandato, es una elección. No te creas esa línea del matrix en la que te escribieron que debía ser, a costa de lo que fuera, a costa de conformarte, si era necesario.

Si quieres compartir tu vida con un compañ[email protected], asegúrate de que lo has elegido y de que haces la elección que realmente deseas para ti. De que los signos no interrogan, de que son de admiración.

Asegúrate de que esa persona hace que el todo sea más todo, que convierte lo bueno en mejor. Que esa paz que ya tienes dentro, se convierte, compartida, en la conquista definitiva de la plenitud.

Asegúrate de que puedes caminar a su lado, de la mano, en paralelo, en dirección contraria. Que os hacéis crecer mutuamente y os sostenéis en vuestro propio camino de crecimiento. Que te hace más [email protected], más [email protected]

Cerciórate de que cada día cuando te mires al espejo, te reconozcas. Y des gracias por quien eres y con quien has decidido compartirlo. Asegúrate de que no miras al quicio para evadir alguna perversión de conformismo o compasión.

No pares hasta confirmar que realmente saca lo mejor de lo que tú eres, y viceversa. Que te invita y te obliga a ser tu mejor versión, y no una amoldada a las circunstancias.

Mira bien que no te juzgue, y que no le juzgues, que os permitáis ser. Sin esperanzas vacuas de cambios esperados. Sin necesidad de apelar a futuros que puede que nunca lleguen para poder seguir construyendo sobre arena.

Asegúrate de que tu camino, el vuestro, tus pasos, los suyos, te llevan a donde quieres estar. De que compartís mucho más que dos llaves que abren la misma puerta. De que tenéis un hogar, y no una casa.

Confirma que no hay nada más irreductible que tu propia esencia, y que la compartes de forma libre y desinteresada. Que os nutrís de la preciosa unicidad que cada uno vinisteis a aportarle a este mundo.

Que camináis tranquilos por este escenario lleno de trampas, con la absoluta certeza de que estáis perfectamente protegidos de todo lo que pase fuera de uno y de otro. Y de los dos.

Comprueba que por más que sueltes no hay miedo, que por mucho que aprietes no asías más. Sé consciente de que lo que os une es invisible, y de que aun así puede desaparecer.

Y cuando todo acabe, si acaba, asegúrate de que el amor incondicional que habéis compartido, será suficiente como para que haya victoria sin guerra. La victoria del sentido y el propósito, del aprendizaje regalado y las experiencias compartidas que fueron. Tal y como debían ser.

Y, si no es así, no te quedes, no te vendas, no te traiciones. Que no tienes nada más precioso que tu vida, como para compartirla con quien no es.


Fuente con Licencia CC4.0: Vamos a Morir – Si quieres compartir tu vida con alguien… por Elena.

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Si quieres compartir tu vida con alguien…
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