Algo tan vital como es la salud sexual (y me atrevo a decir que la emocional también) se dejó en manos de loqueaprendaenelcole + loquelecuentenlxsamigxs + loqueveaenlaspelículas.

Sabemos que nuestro pasado marca nuestro presente y nuestro futuro.

Sabemos que somos como somos, pero sabemos que a veces no nos mostramos como somos porque creemos que hay algo “malo” en ello o, al menos, nos han dejado bien claro que no es “normal” -como se me atraganta esta palabreja- y es algo que no hay que mostrar. Pero hay otras veces que no nos atrevemos a mostrar como somos porque nadie nos dijo que estaba “bien”, que no había nada de malo en ello.

Parece que hoy me he tragado un trabalenguas, lo sé.

¿Influye nuestra educación y el entorno en el que hemos vivido en nuestra personalidad? Obvio y, por ello y porque es un tema socialmente aceptable, podrás encontrar 800.000 estudios -dato totalmente inventado-, discutirlo en la sobremesa con la familia, hablarlo con los amigos e incluso con meros conocidos.

¿Y qué hay de la influencia de todo ello en la sexualidad? ¿cuántas veces has hablado de esto? Se nos hace raro imaginar que alguien al que acabas de conocer te comente, por ejemplo, “le he dado vueltas y creo que no disfruto plenamente de la masturbación porque desde bien pequeño me decían que eso no se hacía, que era pecado”.

Nuestra reacción podría variar desde una extrañeza –¿pero a qué viene esto?– pasando por sorpresa –¡si no tenemos confianza!– e incluso a hacer juicios de valor –este tío es un pervertido-. Sin embargo, si nos hubiese explicado mientras rechaza un sándwich vegetal, que él no come nada que lleve cebolla porque le repite no le habríamos dado más importancia.

El tema es que el sexo sigue siendo algo que se habla “a medias” y es lógico y normal cuando la educación sexual de la mayor parte de nuestra sociedad es inexistente. Algo tan vital como es la salud sexual -y me atrevo a decir que la emocional también- se dejó en manos de loqueaprendaenelcole + loquelecuentenlxsamigxs +loqueveaenlaspelículas= ¿la receta del éxito? No creo.

Por eso nos encontramos con personas frustradas, porque repiten patrones que han aprendido y creen como ciertos pero que no son verdad. Vemos la impotencia en la mirada de la mujer que no alcanza el orgasmo tras un minuto de penetración, vemos la inseguridad del hombre que piensa que en sus hombros recae la sexualidad de su pareja si ésta es mujer, vemos el miedo de la persona que no encuentra siquiera referencias en el cine para lo que está viviendo.

Nos encontramos a mujeres temerosas porque piensan que el coito es doloroso, sangriento y angustioso -menuda imagen-, pero que por otro lado reciben el mensaje de que es algo “que tienen que hacer”, “por lo que tienen que pasar”.

Nos encontramos con enfermedades que se transmiten de unxs a otrxs -rebota, rebota y en tu culo explota- porque parece que el preservativo es solo un “chaleco antibebés”.

Nos encontramos negatividad. Nos encontramos secretismo. Nos encontramos culpa, vergüenza, un“pregúntale a tu padre”, un “eso mejor que te lo cuente tu madre”. Nos encontramos un silencio y con todo ello nos encontramos más adelante en nuestro futuro.

A lo mejor en ese futuro tenemos relaciones sexuales que no son satisfactorias pero que como tienen una cadencia de un par de veces a la semana son la envidia del resto.

A lo mejor compartimos cama con personas que se enmarcan en el cuadro que nos enseñaron y no nos atrevemos a salirnos de él. Pinta bien, no te salgas del dibujo.

A lo mejor en ese futuro no somos lo que realmente somos porque, sencillamente, no nos permitimos expresarnos como nos sale por miedo. Miedo al rechazo, a la burla, a no ser correspondidos, a ridiculizarnos.

A lo mejor es ese futuro tenemos hijxs y nos apuramos cuando llegan sus preguntas, nos cuesta ver cuando llegan sus primeras experiencias y decidimos hacer lo aprendido: mirar para otro lado o castigarlo.

Y es que la educación que recibimos nos influye en todo y hasta que no comprendamos que es vital para nuestra salud y bienestar mental educar en todos los ámbitos del ser humano, no podemos esperar que no sigan surgiendo pequeños y grandes problemas a los que no sepamos enfrentarnos.

Porque es importante educar en la sexualidad, porque es necesaria una educación emocional. Porque tenemos que ser capaces de ofrecer una visión positiva del sexo no una visión cargada de miedos, de oscuridad.

Porque tenemos que acabar con la cultura del miedo y tenemos que abanderar la cultura del placer. Placer sin etiquetas. Placer sin prejuicios. Placer sin acusaciones. Placer sin juicios.

PLACER. Así, con mayúsculas.


Fuente con Licencia CC4.0: Malicieux Magazine – Pregúntale a tu madre por Marta G. Peris.

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Pregúntale a tu madre
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