El chantaje emocional es una forma de educación relativamente desconocida. Suele pasar inadvertida a pesar de que se utiliza en muchas familias y se mezcla con otras formas de .

Sin embargo, sus efectos son muy dañinos y perjudiciales y es mejor evitar su empleo. En este artículo te ayudamos a identificar este tipo de educación y planteamos alternativas para que logres eliminarla de tu familia.

El chantaje emocional por dentro

El chantaje emocional es una de las formas de educar que utiliza técnicas desleales como la coacción y la amenaza. Tiene una alta eficacia para lograr que se realice la conducta exigida. La base del chantaje emocional no se asienta en normas razonadas sino que se centra en un aspecto básico y distintivo de la conducta humana: las emociones.

La formulación de este estilo educativo como método de ejercer control sobre la conducta es muy simple y fácil de emular. De hecho, se pueden observar típicas conductas de chantaje emocional en niños de tan solo tres años: “O me compras el juguete o dejo de respirar… Y me muero“.

La estrategia a través de la cual se articula esta forma de no socialización tiene diversas variantes:

  • Amenazar con el abandono (la más dañina y efectiva). “O lo haces o dejo de quererte“; “Me voy a ir a hacer mi vida y ahí os quedáis sin mí“.
  • Subrayar el mal que le acarrea a la familia: “Siempre nos has causado muchos problemas“; “No se puede salir de casa contigo“.
  • Mostrar desapego y de tu hija: “Hemos perdido más dinero contigo que ni sé“; “Siempre estás dando de qué hablar…“.
  • Condenar la moral que tiene la hija: “No te mereces nada por lo mala que eres“.

Como ves, la disciplina de chantaje emocional impide, de entrada, el amor incondicional hacia las hijas (necesario para la correcta construcción de su personalidad).

El fin y los medios del chantaje emocional

No se trata de una forma de disciplina estudiada, testada y validada; pero es de destacar que esta educación consigue que la conducta objetivo se realice. Ello es gracias a que se ostenta una dominación brutal y desmedida de la madre sobre su hija. Las consecuencias y algunos productos directos de las mismas son:

  1. Ansiedad. Lo que previsiblemente podría favorecer el desarrollo de personalidades ansiosas.
  2. Inseguridad. Este sentimiento puede conllevar a otro más grave y general frente a la vida: indefensión aprendida.
  3. Dependencia. Una dependiente de por vida respecto a las expectativas maternas.
  4. Llevar una doble vida. En ocasiones, este estilo educativo hace que la vida familiar se base en mentiras para satisfacer a la figura de apego.
  5. Imposibilidad de construir la propia biografía vital.

Salidas personales de este estilo

Esta educación no-socializadora tendría efectos verdaderamente incapacitantes para tu hija. En los casos en que se aplica solo caben dos opciones como salida para la persona sometida a ella:

  1. Aguantar el “chaparrón” y mentir durante toda la vida.
  2. Terminar por claudicar y no intentar ni siquiera mentir.

Por otra parte, ten en cuenta que este estilo no proporcionará una vida independiente, ni autónoma para tu hija. Se convertirá en una persona que no podrá disfrutar de su liberad ni elaborar planes por sí misma.

Las comparaciones son odiosas

Teniendo en cuenta las dimensiones para el correcto funcionamiento familiar que te proponemos desde Padres en la Nube, encontramos una serie de debilidades del chantaje emocional como disciplina:

  1. Comunicación: se comunica claramente la consecuencia de no llevar a cabo la conducta demandada, no la conducta demandada en sí. Esto puede llevar a una visión negativa de las cosas en tu hija.
  2. Inteligencia emocional: muy afectada en general. Se educa amenazando con sentir emociones, pero luego no se explicitan y se quedan en el aire.
  3. Normatividad: como regla general se responsabiliza a los hijos del malestar que provoca la no obediencia. Las normas son claras, pero no hay flexibilidad ni negociación reales.
  4. Modelado: se adquieren conductas por modelado en los aspectos más básicos. Sobre todo en sus facetas emocionales, lo que luego puede dar lugar a una personalidad manipuladora.
  5. Disponibilidad: no se percibe la disponibilidad de la figura de apego. Es más, se teme su intervención en la mayoría de los casos a pesar de desear su cercanía.

Según este tipo de disciplina, las de la madre fundamentan el valor de la norma. Las conductas demandadas se llevan a cabo por esa misma causa. Tú eres la que elige qué estilo educativo aplicar, pero el chantaje emocional es claramente una mala opción.


Bibliografía


Fuente con Licencia CC4.0: Padres en la Nube – El chantaje emocional como disciplina por Patricia Largo Baraja.

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El chantaje emocional como disciplina
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