Vivimos en un mundo trepidante que nos obliga a reaccionar deprisa. En muchas situaciones ni siquiera somos conscientes de lo que hacemos, pensamos y/o sentimos y por qué. Desconocemos nuestras emociones, por qué y para qué surgen y sobre todo qué hacer con ellas para que no nos gobiernen en contra de nuestra voluntad.

¿Nos hemos parado a pensar quién quiero ser? ¿Quiero hacer lo que hago para ser quien quiero ser?, o ¿hago cosas que no quiero hacer, que me producen insatisfacción y me alejan de quien quiero ser?

Mindfulness proporciona las herramientas necesarias, probadas desde innumerables estudios científicos, para el autoconocimiento y la búsqueda de la coherencia vital que nos permita una vida vivida intensa y consciente desde ese yo que queremos ser.

¿Qué es el Mindfulness?

El término inglés mindfulness se puede traducir al castellano como conciencia plena, atención plena, atención consciente, atención intencional, conciencia inmediata o conciencia del momento, aunque ninguno de estos intentos de traducción corresponde exactamente con el significado real que tiene la práctica de .

Existen tantas definiciones como estudiosos se dedican a publicar sobre ello, incluso tantas como personas lo practican. Cada quien hace suyo el concepto y lo define a su manera.

La definición primigenia es la de Jon Kabat Zinn, que fue quien introdujo el término en occidente en 1990: “Prestar atención de un modo particular: a propósito, en el momento y sin establecer juicios de valor”.

Para mí personalmente mindfulness es un planteamiento vital, existencial, una forma de estar presente en tu propia vida, asistiendo a ella de forma consciente, sin dejarte arrastrar por los contenidos de tu .

¿Cuántas veces tenemos la sensación de no haber vivido lo que hemos vivido, de no haberlo disfrutado al máximo mientras ocurría, de que la vida se nos va como el agua en un cesto, de hacer las cosas como en piloto automático?

Siempre que me preguntan por mindfulness sostengo que su esencia se encierra en una frase que ha sido atribuida a muchos autores, entre ellos San Agustín, pero que parece que la escribió Reinhold Nieburh, un politólogo norteamericano. Se conoce como la oración de la serenidad y reza así:

“Señor, concédeme valor para cambiar lo que puedo cambiar, serenidad para aceptar todo aquello que no puedo cambiar, y sabiduría para entender la diferencia.”

Valor, serenidad, sabiduría para cambiar, aceptar y entender la diferencia. De eso se ocupa el mindfulness. Estas son sus claves.

Si buscamos una definición más “técnica”, en la literatura hay cientos, pero yo daría una: Mindfulness es la habilidad de contemplar la mente y su contenido sin juzgar, observando el momento presente con aceptación y curiosidad. Como tal habilidad, se puede entrenar y a medida que va creciendo nos va proporcionando nuevas cotas de autoconocimiento y sabiduría.

En palabras que ahora están tan de moda, se trata de sacar a nuestra mente de su zona de confort para que pueda crecer y aventurarse en su autoconocimiento, se trata de “limpiar” la mente para que refleje nuestro verdadero ser en nuestra vida cotidiana.

¿Cuál es su origen y fundamento?

Mindfulness no es un invento moderno. Si nos atenemos a su vertiente de habilidad, puede incluso que sea inherente a la condición humana, esa capacidad de ser consciente, de atender.

Pero la literatura deja claros sus orígenes en el planteamiento filosófico de Siddharta Gautama, Buda, quien hace 2500 años fue el iniciador de una tradición, el budismo, ampliamente extendida por todo el mundo.

Sin embargo él sólo perfeccionó enseñanzas que había recibido, enseñanzas que fueron pasando de generación en generación hasta llegar a él de forma que perdemos su pista.

Como todo lo que se convierte en moda corre el riesgo de trivializarse o de aligerar su praxis hasta límites estériles.

Existen multitud de estudios científicos, que desde la biología, la neurología, la psiquiatría o la psicología nos esclarecen las bases de mindfulness y sus aplicaciones.

Prestigiosos profesionales internacionales de diversos ámbitos como Daniel J. Siegel, Daniel Goleman, Steven C. Hayes, Kirk Strosahl, Kelly Wilson, Matthieu Ricard, y una larga lista de nombres, trabajan y publican hoy en día en la profundización de los aspectos científicos de mindfulness.

En España contamos con investigadores que avanzan día a día en ese estudio, Vicente Simón (médico, psiquiatra y catedrático de Psicobiología en la Universidad de Valencia), Javier García Campayo (psiquiatra, profesor de la Universidad de Zaragoza), Israel Mañas Mañas (psicólogo clínico, profesor de la Universidad de Almería), entre otros muchos.

Puede que el primer resultado experimental poderoso, el que abrió las puertas a un tipo de pruebas demostrativas de la utilidad de esta técnica, fuera el que presentó en 2011 Sara Lazar, investigadora del Hospital General de Massachusetts (EE UU).

Usando resonancia magnética para escanear el de 16 pacientes, demostró que bastaban ocho semanas practicando media hora de meditación mindfulness al día para aumentar la densidad de la materia gris en el hipocampo, área cerebral asociada al aprendizaje y al .

La materia gris también crecía en áreas cerebrales asociadas a la autoconciencia, la compasión y la introspección, a la vez que disminuía en la amígdala, una estructura con un papel clave en la ansiedad y el estrés.

Estos cambios cerebrales explicarían por qué la meditación con atención plena, actualmente tan en boga, es sumamente eficaz para combatir el estrés, por qué mindfulness nos cambia la vida cambiando la arquitectura neuronal de nuestro cerebro.


Fuente con Licencia CC4.0: Integra Salud Talavera – ¿Qué es Mindfulness? por Pilar Martín Pérez.

Fecha
Item
¿Qué es Mindfulness?
Rating
51star1star1star1star1star

Artículos relacionados